
¿Cuántas veces nos pasa que nos acordamos de ese lugar fantástico que solía ser nuestro escondite favorito de niños?
Si, recuerdo perfectamente ese lugar, donde guardaba entonces mis tesoros más preciados, donde cada rincón estaba ocupado por la esperanza de un mejor porvenir, donde los sueños si se cumplían, y el soñar cobraba entonces un papel importante!! Sip, ese lugar estaba tan escondido y era tan especial que solo yo podía estar… ¡Era mi imaginación! Afuera la realidad era otra, padres separados, hogar desconocido, futuro incierto… pero aun así los consejos sabios de una persona que me enseño constantemente que luchar valía la pena, que éramos nosotros quienes nos ganábamos la vida que deseábamos, que solo nosotros construíamos nuestro futuro, que lo incierto podría ser cierto… solo había que trabajar por ello! A ella le debo lo que soy, le debo mis mejores recuerdos, y le debo lo mejor de mi ser, y a un año de su partida en este mundo, quisiera tomarme un poco de este espacio para rendirle un pequeño homenaje a la mujer que me enseño que luchar valía la pena, que nuestros esfuerzos algún día serian recompensados, que no se abandona a tu familia, que solos no somos nada, y que yo era un ser único y especial. Esa persona es mi abuela!
Una mujer de baja estatura, pero de gran postura. Una señora con todas las letras de la palabra. Envidiada por algunos, admirada por muchos, pero querida por todos. Una mujer que con su propio esfuerzo crio una legión de nueve hijos, no se detuvo ante derrotas personales o desastres naturales. De cada caída se levantaba con más fuerza y de cada lágrima hacia un aprendizaje.
Esta noche estaba hablando con una buena amiga, de aquellos que dan excelentes consejos, que te escuchan cuando verdaderamente los necesitas y que siempre están allí para ti. Pues en principio comentaba cuan extraña sentía mi vida, que nunca había sido normal, nunca había vivido en un verdadero hogar donde padre y madre tomaran decisiones juntos, donde todos fueran a un parque juntos el domingo, o se premiara por una buena calificación, mamá enseñara a cocinar, o papá enseñara a manejar bicicletas… de eso no hubo nada. Y si, suena triste… muy muy triste! Pero la realidad, aunque diferente a lo normal, lejos de triste está llena de excelentes recuerdos. No tuve un padre para cuidarme, tuve muchos buenos tíos y el mejor de los abuelos. No tuve una madre a mi lado, tuve 5! Todo niño necesita un hermanito menor y un hermano mayor… ok, yo tenía 4 primas mayores, un primo casi mi hermano, y dos primitas menores a las que quería y defendía de quien fuera, y ahora resulta que sin ningún hermano, ya tengo un montón de sobrinos! Y entonces, estuvo mal? Hmmm, creo que no!
27 años después reconozco que he tenido hasta ahora una vida excelente, y que se que me esperan muchas cosas mejores aún por qué nací y fui educada para tener éxito, y porque estoy en la familia y en la situación familiar donde debía estar. De cada cosa se aprende, cada día aprendemos algo nuevo, eso me decía mi abuela hermosa, y estoy convencida de que así es. También (cuando no estaba tan feliz) mi abuela me decía que las cosas se hacen para que agradar a Dios o al Diablo, que en otras palabras quiere decir que o se hacen bien o no se hacen y eso me enseño empeño y dedicación. Me enseño que manos lavan manos y las dos lavan la cara, o en dicho más popular “hoy por ti, mañana por mí”, eso para mí se tradujo en amor al prójimo y ayuda al más necesitado. Del agua mansa líbrame Dios que del agua brava me libro yo, ella siempre decía eso cuando alguien “buenísimo” no le daba buena espina, de allí aprendí a tener intuición y precaución. Una de mis favoritas “Machete estate en tu vaina”, a lo que siempre entendía: aléjate del peligro, y se prudente. Lo único que uno tiene es su pellejo, eso me decía cuando veía que podía meterme en problemas de chismes, a lo que de nuevo le ataño la prudencia. No hay nada más bonito que ser educado: y si, efectivamente me esmeraba por hacer lo que se me había enseñado, una persona que sin haber cursado un grado de estudio y sin siquiera saber leer ni escribir, estuvo entre grandes letrados, conoció a presidentes, represento a su comunidad en infinitas ocasiones, lucho por mejorar el entorno donde vivía, reconocía y valoraba las cosas finas, y sobre todo a cada persona por lo que realmente valía como tal, saco a su familia adelante, se las ingenio para si bien no darles lujos (aunque a veces si lo hacía), velar por que nada les faltara, darles lo que ella no tuvo, educarlos. Y es que para ella los estudios eran el empuje de cada ser humano, no sabía leer una sola silaba, pero entendía que si querías salir adelante, ese era el medio por el cual podías hacerlo. ¡UNA PERSONA INTEGRA! Esa era la Señora Carmen, como todos le decía, esa era Isidora Baloa, esa es mi abuela! Algo que ella también decía era que nadie sabe lo que tiene hasta no haberlo perdido: Reconozco que aunque la ame más que a nadie en este mundo, quizás a veces no le daba el lugar que merecía en mi agenda, la prioridad! Y es que honestamente pensaba que esa mujer de hierro, que a sus ochenta y tantos años lideraba movimientos comunitarios, velaba por sus hermanas menores y nos hacía a cada miembro de la familia tener un motivo especial por el cual sentirnos orgullosos nunca se apartaría de mi lado. Creí que siempre estaría allí, conmigo, que viviría cada cosa, cada detalle, cada victoria, cada caída… así fue siempre, y por qué habría de ser diferente? Efectivamente, nadie sabe lo que tiene… y aunque aun siento su aroma cerca, aunque la sueño cada rato y me dice que está bien, y me aconseja seguir adelante, y me recuerda que ella vive a través de mis recuerdos, se me hace un nudo en la garganta cada vez que veo su foto, mis lágrimas no dejan de salir, y cada segundo no dejo de lamentarme el no haberme despedido antes de su partida.
De niña soñaba ser una estrella de Holliwood, o una cantante famosa, o porque no, astronauta, pintora, arquitecta, diseñadora, maestra, ingeniero, traductora, interprete, la mejor en lo que fuese, ahora solo espero que al terminar mis días haya sido tan solo un poquito parecida a lo que fue mi abuela.
La extraño día a día, noche a noche, ella me ayudaba en todo, me guiaba en momentos difíciles, y halaba mis orejas cuando era necesario, pero también se encargaba de que nadie olvidara mi cumpleaños, de que nunca me faltara nada, y que sobre todo jamás jamás olvidara que era su niña amada, su hija menor, y si aunque a mis primos no les guste mucho esto, todos reconocen, la consentida.
AHHHH, a veces quiero gritar, y llorar y llorar hasta que deje de doler, hasta que abra los ojos y ella este allí, hasta que despierte de esta pesadilla. Pero no, se ha ido, nunca sabes lo que tienes….

Me siento bendecida de haber crecido con ella, de tener la familia que tengo, y de haber estado en la situación en la que estuve, no podía haber sido de otra manera, así tenía que ser! Aunque mi abuela no está físicamente conmigo, la siento cerca. Y lo crean o no, aún continua guiándome desde donde sea que está. También, me dejo a mi abuelo para que siempre me ayude a recordar las cosas buenas que vivimos cuando éramos solo los tres… escuchar sus peleas por todo y nada y como al final de la tarde no dormían sin saber que el otro estaba bien antes. Me dejo a mis tías que siempre velaron y velaran por mí, que no importa la hora o la situación, se que ellas estarán si las necesito. En especial a mi tía Gladis que es su rostro viviente, que es la líder de la familia y que al igual que mi abuela no descansa un segundo sin saber que los demás están bien, que me dio lo mejor que se le puede dar a alguien en esta vida, la oportunidad de estudiar y prepararme, y no conforme con eso, en colegios a los que muchos niños del vecindario ni soñarían con tener absceso, y por su puesto a mi mamá que me recuerda que alguien siempre tiene que ceder, que nunca somos lo suficientemente maduros y quien algunas veces hace salir la persona fuerte y cuerda que hay en mí para ponerse a cargo de la situación, pero quien también me enseño que sin Dios no somos nada, que debemos amar y ayudar al prójimo y que al final del día debemos haber hecho al menos una buena acción! ¿Ven cuan bendecida soy? Y pues deje de nombrar muchas muchas personas, por cuestiones de espacio. Todos ellos vinieron del mismo lugar, fueron unidos por la misma persona, y a ella le deben gran parte de lo que son. No hay montaña alta!!! Esto no lo decía mi abuela pero sé que si lo pensaba porque en cambio decía: Querer es poder!! Y yo quiero, quiero ser capaz de alcanzar el éxito, quiero ser cada día mejor, quiero que donde sea que este mi abuela se sienta orgullosa de mi, y sobre todo quiero ser como ella!!!